Estropajos de cocina sin tóxicos y sin bacterias
El estropajo: ese objeto cotidiano imprescindible en cualquier fregadero.
Porque un fregadero sin estropajo es como un árbol sin raíz. Aunque, si aún usas estropajos convencionales, no puedes dejar de leer todo lo que tengo que contarte sobre ellos.
La cocina es uno de esos lugares donde más plástico tenemos. Y cuando digo “plástico” me refiero a todos aquellos productos derivados del petróleo, aunque su apariencia nos haga pensar que no lo son.
En este post te contábamos que el plástico es problemático para nuestra salud y para la del planeta.
Y en esta guía te explicamos cómo eliminar el plástico para ganar en salud.

Estropajos de cocina y cepillos de plástico. ¿Cuál es el problema que esconden?
En el fregadero los utilizamos a diario para lavar los “cacharros”, pero, ¿de qué material están hechos los estropajos?
De un derivado del petróleo, un polímero plástico como el poliéster, las espumas de resina, el poliuretano…
¿Por qué son problemáticos los estropajos convencionales?
Los estropajos sintéticos son problematicos por tres motivos:
- Presencia de sustancias tóxicas derivadas del plástico
- Acumulación de bacterias por estar siempre húmedos y en lugares «cálidos»
- Impacto ambiental, ya que no son reciclables.
Esto supone un problema para:
- La salud de las personas
Un estudio publicado en Scientific Report en el 2017, al analizar estropajos convencionales de cocina, encontró más de 10.000 millones de bacterias por centímetro cúbico.
Sí, ¡has leído bien!
Son un auténtico nido de bacterias (absorben mucha agua y están en humedad casi constante). Afortunadamente, para la mayoría de las personas sanas, estas bacterias no representan un riesgo. Sin embargo, en personas con el sistema inmunológico debilitado o con enfermedades donde es crucial mantener las bacterias a raya, como en casos de inmunosupresión o determinadas afecciones digestivas, podrían suponer un problema de salud
Cierto es que se encontraron algunas como la Acinetobacter o el Chryseobacterium, responsables de la neumonía o la meningitis, por ejemplo.
Pero la sorpresa de la investigación no se quedó ahí.
Tras someter a los estropajos a una desinfección con agua hirviendo, los investigadores descubrieron que las bacterias más peligrosas no desaparecían. Lejos de eso, se veían reforzadas. Por tanto, la conclusión a la que llegaron es que la única forma de que no se acumulen bacterias es reponerlos con frecuencia. Cada semana, dicen.
¿Con qué frecuencia deberíamos cambiar los estropajos para evitar la acumulación de bacterias?
La conclusión a la que llegaron es que recomiendan reponerlos con frecuencia para evitar la proliferación de microorganismos perjudiciales. La investigación sugiere que lo ideal es cambiarlos cada semana, ya que, aunque los desinfectemos, las bacterias más resistentes pueden sobrevivir y multiplicarse.
Un remedio que, lejos de ser una solución, agravaba el problema.
2. La salud del planeta
Si tenemos que reponer un estropajo a la semana, mínimo desechamos 52 al año.
¿Cuánta basura generamos?
Supongo que ya sabes que no se pueden reciclar ni compostar.
Además, el problema no acaba aquí.
Cada vez que fregamos con un estropajo de plástico, pequeñas micropartículas de ese plástico se van soltando y emprenden un viaje a través de las canalizaciones de agua (las depuradoras no pueden filtrarlas debido a su micro-tamaño) y acaban en nuestros ríos, mares y océanos.
Pero la cadena sigue…
Los peces las ingieren y el microplástico acaba en nuestro plato y en nuestras barrigas. ¡Ups!
¿Qué alternativas tenemos entonces para fregar los platos sin plástico y sin tanto tóxico?
El estropajo: ¿es ecológico y sostenible?
Los estropajos y accesorios de limpieza deberían, en esencia, ser capaces de conseguir que nuestro hogar y el planeta estén más limpios.
Sin embargo, solo los estropajos naturales son alternativas respetuosas con el medio ambiente.
Hay algunos estropajos, denominados ecológicos, que son esponjas realizadas a base de celulosa vegetal, en la que la parte abrasiva suele estar formada por plásticos PET reciclados. Ecológicos sí, pero seguimos teniendo los mismos problemas: bacterias acumuladas (acumulan más el agua que en los estropajos convencionales) y plástico. Por tanto, hablamos también de micropartículas.
Estas son las razones por las que nosotros no los consideramos una buena alternativa, además de que, después de probarlos personalmente, no nos gustan.
Estropajos naturales y biodegradables. Alternativas a estropajos sintéticos.
Después de probar muchas alternativas en casa, hemos seleccionado varias naturales y libres de tóxicos para todos los gustos.
La LUFFA y el ESPARTO son las alternativas más ecológicas.
La lufa es una fruta con forma de pepino, de la familia de las cucurbitáceas, cuya fibra se utiliza para crear esponjas exfoliantes y estropajos.
El esparto es una planta gramínea que crece en el campo español, cuyas fibras duras hacen un estropajo excelente.
¿Te cuento un secreto? Sin duda alguna, este último es mi preferido.
Ambos son 100% biodegradables y compostables.
Explora nuestra selección de estropajos naturales y da el primer paso hacia una cocina libre de tóxicos.
Tienes otras alternativas un poco menos sostenibles, no por los materiales, que siguen siendo naturales, sino porque no son productos de cercanía.
Así que te invito a que hagas un cambio en tu vida. Con este pequeño gesto, ¡vamos a salir ganando todos!
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1 comentario en “Cuándo y porqué cambiar el estropajo de cocina”
Gracias por tan valiosa información. Mi duda es si esos estropajos naturales que recomendáis también acumulan bacterias o no ya que no se especifica.